sábado, 9 de junio de 2012

Eterno

En este mundo existen seres cuya comprensión de su existencia supondría un reto para todos nosotros. Esta historia trata sobre dos de estos individuos llamados Ángel y Caín. Ninguno de los dos usaba su verdadero nombre,ya fuese por vergüenza por los actos atroces que habían cometido en el pasado o simplemente porque el tiempo aun siendo incapaz de hacer nada contra ellos, les había borrado hasta el nombre.
Ángel tenía el aspecto de un chico de 17 años, le gustaba vestir de cuero. Siempre llevaba una chaqueta y pantalón del susodicho material y unos mocasines negros. Todo eso resaltaba su pelo de color blanco que le llegaba hasta los hombros que casi tapaba  sus gafas de sol, las cuales lleva desde los 70. Era el mayor de los dos. Era incapaz de recordar su procedencia y su nombre, había vivido mucho. Y toda la sangre que había derramado se reflejaba en sus rojos ojos de serpiente. El único inconveniente de este es que nunca había sido humano,nació del seno de una familia de monstruos, los cuales fueron perseguidos hasta la extinción, con la excusa de que eran demonios provenientes del mismísimo infierno. Aunque la caza era comprensible pues se alimentaban de aquellos que intentaban cazarlos, este cogió un gran resentimiento hacia cualquier religión.Según explico a Caín, este para sobrevivir comprendió que cualquier fuerza sería inútil y con tiempo consiguió alcanzar una forma antropomórfica.
Caín era mucho mas joven. Aparentaba unos 16 y era mucho mas alegre. Era un poco mas bajito que su compañero. Su pelo era negro azabache, sus ajos un azul muy intenso y vestía una camisa gris con unos pantalones largos azul oscuro y unos botines negros.
Su historia es mas reciente, él si sabía su procedencia. Era español y su historia se remonta a la inquisición, cuando su madre y su familia fueron acusados por herejes al ser contemplados haciendo un ritual satánico. Algo que claro, no habían echo. Fuimos condenados al garrote vil, y justo antes de nuestra muerte su madre se cortó la punta de un dedo, con la que dibujó un símbolo en su omóplato mientras le decía al oído unas palabras incomprensibles, lo besó en la frente y cayó muerta en el suelo. Este comenzó a llorar desesperado pero nadie acudió hasta el momento de su ejecución. El verdugo hizo un esfuerzo para partir su cuello lo antes posible, pues no tenía estomago para ver sufrir a un chico tan joven. El verdugo en compensación a lo que hizo salvó al cuerpo de ser quemado y decidió darle sepultura, hizo un gran agujero en el suelo y cuando fue a coger el cuerpo, el joven ya no estaba. Este nunca entendió que había pasado, el cuello se le recompuso y un gran choque en su pecho le hizo latir el corazón de nuevo. Sabía que ya no podría volver,y simplemente partió sin rumbo.
Ellos ya tenían muchas historias que contar antes de conocerse en la catedral de Manchester. Caín quería descansar de la lluvia que estaba azotando el paisaje, y hay se encontraba Ángel, con unas manos que se desencajaban y unos pies que se movían a una gran velocidad sin hacer ningún ruido, entonando Allegro de la sinfonía VI de CH.M.Windor. Este se quedo inmovilizado por la perfección en la que tocaba, dio un paso hacia delante he hizo crujir el suelo bajo sus pies. Este paro de tocar y lanzó un cuchillo que le cortó el flequillo para luego atravesar totalmente la pared. Intentó reaccionar rápidamente, se dio la vuelta y este ya presionaba su cara con la mano, haciendo que choque contra la pared. Ángel elevó el brazo y lo dejó suspendido en el aire, de forma que no se podía mover. Ángel estaba confuso, la fuerza que había ejercido contra él tendría que haberlo matado antes de hundirse en la pared. Mientras Caín estaba aterrado, le solía la cabeza como si le hubieran batido los sesos, de sus lacrimales brotaba sangre y lo peor, en todos los años que había vivido, había conseguido una velocidad y fuerza mayor a las de cualquier persona, además de una inteligencia muy superior. Y ahora no podía nada mas que sollozar como un animal ante aquel ser que le retenía. Ángel lo dejó caer y con el dedo le señalo la puerta, que abierta de par en par mostraba una feroz tormenta. Este salió pero no se fue, se ocultó bajo un árbol muy cercano. Y allí se quedó hasta que al amanecer vio al joven salir y lo siguió. Él intentaba mantenerse oculto, pero sabía que él sabía donde se encontraba en todo momento. Vio como se giraba y se escondió detrás de un árbol, se volvió a asomar y no estaba, pero al darse la vuelta el estaba mirando directamente a sus ojos. Caín todavía era incapaz de creerse esa velocidad. Ángel levantó la mano y cuando este comenzaba a suplicar clemencia, este se presentó. Caín todavía desconfiado correspondió su saludo e inmediatamente lo condujo al camino,por el que siguieron charlando.
Vieron mucho mundo en su viaje, aprendieron infinidad de cosas de innumerables culturas, idiomas, comidas, historias, y ahora se encontraban en la ciudad de nueva york. Caín  circulaba con una moto entre las carreteras de la ciudad, pero tenía una mirada celosa de su compañero,quien le llevaba una gran ventaja corriendo por encima de los grandes edificios. Llegó a un bar y allí estaba esperando su compañero. Ángel pidió un mosto y Caín una gaseosa. Tenían un aspecto de menores, y sin dni no podían pedir ninguna bebida que contuviera alcohol. Estaban a punto de partir cuando el mayor sintió algo agarrando su chaqueta. Giró y encontró a una bella joven de unos 17 años con la cartera que se le había caído. Ese ser cuya mirada reflejaba el horror se quedó por primera vez en su vida sin palabras. Era una chica nacida en Londres, era una cabeza menor que él, tenía el pelo negro, una tez blanca, muy pálida y unos ojos marrones muy claros. A él le pareció una dama educada, delicada y sobre todo, muy bella. El problema surgió cuando Caín observó lo mismo que él, se antepuso y se presento ante la chica. Ángel no sabía como reaccionar, jamas le hubo ocurrido nada así, fue todo tan repentino para él. La chica esperaba pacientemente delante de él a que se presentara. Dijo su nombre, Violeta, e inmediatamente Ángel dijo el suyo. Caín no sabía que hacer para llamar su atención y la invitó a dar una vuelta en moto. Violeta se agarró del brazo de Ángel y comenzaron a pasear por la oscuridad de la noche. Terminaron en un parque donde el se recostó sobre las rodillas de la chica. Al terminar la cita la acompaño a casa. Había sido una noche inolvidable.Estaba en la puerta cuando ella le dijo que la recogiese mañana y le dio un beso. Se pudo observar en su rostro una sonrisa y en cuanto la puerta se cerró corrió lleno de felicidad en linea recta, el amor corría por sus venas cuando sintió algo frío cortando sus piernas. Calló sangrando al suelo, y cuando se disponía a regenerar sus piernas una silueta puso un tubo de metal en cada articulación para evitar que el monstruo se moviera. Aun siendo incapaz de hacer nada seguía oponiendo resistencia, enseñaba los grandes colmillos y rugía con intensidad. Caín se encontraba a sus pies mirando a su enfurecido amigo sin dejar que su rostro mostrara ninguna emoción, pero Ángel conocía perfectamente su intención. Lo roció con gasolina y le prendió fuego, no paraba de gritar así que con un revolver que desenfundó de su cinturón, le disparó en la cabeza hasta que la perdió. Recogió los restos y se dirigió a un edificio cercano, iba a ser demolido por la mañana. Bajo al sótano a hizo un hoyo enorme, miró hacia atrás para asegurarse que no se movía,.¿lo habría matado de verdad?-, se preguntaba. Tiró su cuerpo y se fue.
A la mañana siguiente fue a recoger a la chica en su domicilio,con una tonta excusa.
Paso el tiempo y el se estableció en la ciudad,con el tiempo se casó con la chica, y dejó que su cuerpo envejeciera para no causar extrañas impresiones. Se hizo un gran magnate, aprovechando su gran experiencia e inteligencia hizo grandes negocios, consiguiendo una gran fortuna. El siempre se encontraba en la sede, construida encima de su amigo. A Violeta le gustaba pasearse por ese despacho con su bebe, a la que habían llamado Angélica, en nombre del amigo que conoció una noche tiempo atrás.
Hubo un problema en ese edificio ese día, pero nadie le echó cuenta, un informe de unos desperfectos llegó al despacho del magnate, firmó para su reparación y siguió con el papeleo,era un hombre ocupado.
Él no echaba cuenta tampoco a las quejas que pusieron algunos empleados por unos acosadores,que rondaban al edificio. Pasó el tiempo y un día decidió visitar a su querido amigo,y al bajar al sótano vio el cemento nuevo recubriendo un gran agujero en el suelo. Preguntó nervioso y claro, recordó el informe que le dieron tiempo atrás, se dirigió valientemente a la puerta principal y al traspasarla lo vio, como el primer día en el que lo conoció. La sangre en sus venas se heló y corrió a su despacho convocando a cada uno de los miembros de la seguridad. Un grupo de policías le aconsejaron marcharse, pero el comenzó a andar hacia delante. Le dispararon, pero esquivó las balas con mucha felicidad, la última la atrapó en el aire, dando a conocer que no era normal. Se dirigió al guardia central, enterró su mano en su mano en su pecho, agarrando la traquea, tiró y salió despedido a la calle. A los de los lados los estrelló mutuamente, haciendo que revienten el uno contra el otro, cogió sus pistolas, cuales habían salido disparadas y apretando ambos gatillos terminó con los dos que quedaban. Entró por la puerta principal, donde le esperaban otros tres guardias. El primero se abalanzó sobre él, y de un tortazo en el paladar Ángel le arrancó la parte superior del cráneo. El segundo le disparó a la cara, pero el agujero se cerró rápidamente expulsando la bala. Los metió a los dos en el ascensor,uno de pie y el otro tumbado con medio cuerpo fuera. Disparo al techo del ascensor partiendo las cuerdas y a un agente por la mitad al caerse. Chocaron en el sótano, donde ya solo se contemplaban dos cadáveres. El monstruo subió por el hueco del ascensor hasta la parte la planta de su despacho andando por la pared como su fuese suelo, desafiando las leyes de la gravedad. En el despacho le esperaban mas guardias y detrás de ellos Caín y su familia. Reconoció a Violeta y dejó caer una lágrima, pero ya no podía retroceder, demasiado tiempo alimentando su persona de odio bajo tierra. Todos los guardias comenzaron a disparar con sus ametralladoras, pero cuando la bala salía la herida se cerraba instantáneamente. Dejo caer su chaqueta he he hizo visible sus colmillos, la piel comenzaba a desprenderse de él dejando a relucir una piel mas blanca y dura, se arrodilló del dolor y cuando se levantó ya no parecía humano. Sus brazos y piernas eran largos y esqueléticos,igual que sus monstruosos dedos. No parecía tener estomago y las costillas se marcaban en la piel. Era muy alto, era capaz de tocar el techo con la espalda si se erguía. Agarró la cintura de un hombre con una mano para partirlo en dos, al otro le atrapó la cabeza con los dientes y cerró su mandíbula, al de atrás le dio con el tacón aplastando al agente contra la pared y al último lo aplastó como si fuera una mosca contra el suelo. Miro fijamente a su ex-compañero y otra vez entre gemidos y dolor volvió a la normalidad. Se le notaba el cansancio así que Caín intento arremeter contra él, pero este fue más rápido y atravesó su garganta con la mano, agarró la mandíbula inferior y le pegó un mordisco en el hombro. Succionó toda su sangre hasta que la marca en omóplato desapareció y cuando su cuerpo parecía que iba a convertirse en cenizas comenzó a arder, un fuego que se propagó por la habitación. Aparecieron los swat por la puerta y consiguieron hacerlo retroceder con las armas que portaban. Estaba apunto de sucumbir en el fuego cuando vio el cuerpo de Violeta enfrente al suyo reteniendo las balas con una sonrisa, dejando espacio para que pudiera escapar. Este derramó esta vez mas de una lágrima y en un suspiro estaba delante del jefe. Con sus manos penetró su estomago y tirando en direcciones opuestas los partió en dos, a los de los lados los agarró del cuello apretando hasta hacerles reventar la yugular, al de detrás le metió la pierna por el estómago y desplazando el pie hacia arriba incrustó la mitad de su cuerpo en el techo. Al otro simplemente lo miró y él solito se metió una bala en la sesera.
El cuerpo de Violeta ya estaba ardiendo, y estaba apunto de irse cuando la niña partió en llanto. No sabía que podía hacer, se acercó y al agarrarla en su ombligo había una extraña marca. Él ya había leído sobre el asunto, algunas maldiciones son hereditarias. Miró su pijamita rosa con su nombre.- Angélica, bonito nombre-,pensó. Ya con la niña en brazos saltó por la ventana aterrizando como si nada en el suelo. En segundos se camuflo entre toda la multitud pensando en lo que podría depararle el futuro a él y a su nueva compañera.

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